V.O.
... o sobre cómo empatarla
Acto I
Pues no me gusta tanto, ¿sabes? Ya no quedan príncipes azules, pero tenía la espinita clavada e insistí, no tanto porque me interesara, sino por orgullo. Había dado tantos pasos sin obtener respuesta por su parte.... pero a la vez, notaba algo raro, cuando nos encontrábamos se le veía incómodo, notaba que tenía interés. Como el día del puerto, que me llevó a mi casa la última, y dando una vuelta tan absurda... era tan obvio... pero luego, no se atreve a tomar la iniciativa. Por orgullo, tenía que conseguirlo por cojones. Ayer le pregunté porqué le dio miedo. Me dijo que porque no sabía cómo iba a reaccionar y porque me bajé muy rápido del coche. Pues me hubiera agarrado del brazo... o me hubiese dicho quédate un ratito más, como la vez anterior. Un poco infantil, ¿no? Esas cosas que sirven para perder las ganas. Sí... pero tenía la curiosidad... necesitaba quitarme el peso de encima. Además, ¿a quién le amarga un dulce? Anoche me preocupó el hecho de ponerme nerviosa cuando vi que todo era tan inminente. Pensé, joder, ¿y si de verdad me gusta? Lo que me faltaba ahora era obsesionarme -que mira que puedo llegar a ser obsesiva-, para que no me falte un detalle. Pero luego no fue para tanto... y ahora sé que ya no voy a provocar más encuentros. Que si él quiere, tiene que ser él quien tome la iniciativa.
Ya me lo dijo Auri, es un tímido inseguro... que esa historia ya me la sé, Anita. Otra no, pero esa me la sé.
Acto II
Con intención de actualizar la información de la que disponía Blanka, escribo en mi móvil ‘anoche me quité la espinita de Pi’… y cojo y le mando el mensaje a él. Si es que hay veces que no doy para más…


Jack Tatum dijo
Me encanta...esto es aire fresco en una blogosfera que ya estava un poco viciada!!
Me gusta cómo cuentas tus cosas ;-P
Saluditos!!
17 Agosto 2006 | 12:12 AM